domingo, 11 de octubre de 2015

Nuestros viajes en el desierto





Desde tiempo inmemorial los primeros habitantes de nuestro desierto descubrieron dos aspectos de la vida:  que el tiempo para moverse es cuando el sol se levanta y descansar cuando el sol se esconde. Ese es gran tiempo y en ese tiempo no es necesario el reloj. Descubrieron que cuando termina la travesía no recordamos la distancia  medida en kilometros sino a los amigos y forasteros que nos encontramos en el camino. La gente de ‘tierra adentro’ miran al cielo, a la nube, al sol y ahí leen el tiempo.

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