domingo, 24 de septiembre de 2006

Cartas del Desierto

Guillermo Pareja Herrera

Brisa me trae, brisa me lleva


Brisa, el extremo opuesto del vendaval.
Brisa, airecillo navegante que cruza el desierto tempranero en viaje de ida y por la noche en viaje de vuelta.
Brisa, vientecillo suave que nos toca y se lleva la pesadumbre que el andar y el tropezar nos dejan.
Brisa del desierto discreta, brisa urbana serpenteante, ululante que se cuela entre viejas ventanas y zaguanes y envuelve a los árboles para besarlos en el oído.
Brisa, sopla y mece el desierto y a una plazoleta recoleta, escondida, umbría, en Buenos Aires donde mi buen Jorge Luis Borges escribió:

La brisa trae corazonadas de campo,
dulzura de las quintas,
memorias de los álamos…



-Inspirado en J.L.Borges. Fervor de Buenos Aires / Caminata

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