miércoles, 16 de noviembre de 2011

Huellas e impresiones

Un rasgo de las relaciones interpersonales de nuestro tiempo es la pérdida o extravió de la naturalidad, de la espontaneidad en la forma de presentarnos y tratarnos. Sabido es que no pocas personas recurren a técnicas, artificios  para causar una impresión favorable desde el primer momento y a otras personas todo esto les tiene sin cuidado, pues de alguna manera, saben quién son  y se sienten seguros de sí mismos.     La adolescencia, esa etapa en la que no se es niño pero tampoco adulto es un terreno fértil para las inseguridades respecto a uno mismo y el modo de proceder y relacionarse. Escuché a una mamá que le decía a su hijita dándose el último toque o acicalamiento antes de ir al encuentro de un niño que la esperaba: Cuando alguien trata de impresionarte, simplemente significa que ya está impresionado por ti. Esta es la verdad de fondo que tendríamos que meditar.





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