sábado, 24 de diciembre de 2011

A pesar de todo…

Durante una visita brevísima a Ciudad Juárez la ciudad fronteriza donde comienza la Patria, pasé frente a una casa albergue que recibe, da alimento y descanso a los jornaleros repatriados de los Estados Unidos. Alguna mano anónima para mí, colgó un cartón cerca de la puerta de entrada que decía: Paisano, recuerda que el corazón es  el único órgano que, aún roto, puede seguir funcionando, ¡ánimo!.

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