sábado, 2 de agosto de 2014

Llegará

No compres un perro, el vendrá a ti, le dijo el esposo antes de morir a su esposa. Pasó un tiempo y la esposa ya no recordaba la frase y se sentía sola y deprimida. Una mañana temprano antes de llegar a la panadería de cada día, fue encontrada por un perrito blanco con ojos como aceitunas que tenía un letrerito colgado en el cuello. Me llaman Héctor, no tengo casa pero soy buen compañero. La mujer rompió a llorar y abrazó a Héctor. A esa buena mujer la encontré paseando con Héctor en San Miguel de Allende un sábado por la tarde.

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