sábado, 19 de mayo de 2012

Como lo que mato


Mis amigos rancheros en este desierto son conocidos por su mimetismo con el ambiente. Gente de sol, gente de palabras breves,precisas,concisas.Gente austera, sobria, que come para vivir y así lo han trasmitido a sus hijos desde aquellos remotos días de las caravanas de mineros y ganaderos que poblaron estas desoladas tierras. Cuando el hambre arrecia se convierten en cazadores y aplican aquello de todo lo que nada corre o vuela pa la cazuela. Pero hasta ahí. No puedo pasar por alto que el extravío de nuestra conciencia es tal que, llega a invertir el dicho: vivir para comer o cazar por placer. Repugna a nuestra sensibilidad presenciar cómo en muchas parte de nuestro maltrecho planeta los subhumanos quitamos la vida de seres de agua, tierra y aire ,grandes,pequeños,medianos con una frialdad y ausencia de toda compasión y sin ninguna justificación como fuera comer para sobrevivir y hacerlo con respeto y ausencia de crueldad. La noticia le ha dado la vuelta al mundo citando al rey de España quien preside a la filial mundial conocida como WWF o Fundación Mundial para la Protección de la Fauna Silvestre, posando ante un elefante abrazado de un árbol a quien él le privó de la preciada vida con un escopetazo en la pauperizada Botswana africana. Cada balazo, tiene detrás ,viajes en aviones privados, safaris exclusivos, noches de lujo en hoteles de algunos miles de euros por noche y los impuestos de millones de ciudadanos encargados de mantener a una dinastía hereditaria real . Triste y preocupante panorama para quien se aplica el dicho popular español: Muy grande la corona para cabeza tan pequeña. Pero que no quede este tema en sólo mirar la paja en el ojo ajeno sino en voltear la mirada compasiva a nuestra relación cotidiana con todos los seres vivos que nos rodean,humanos,animales y plantas y detenernos en todo aquello donde nuestro sentido de respeto y compasión este oscurecido.

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