Nuestra forma de pensar en esta parte del mundo se caracteriza por expresiones excluyentes y no incluyentes. Una fórmula incluyente es la que dice: no sólo esto sino también lo otro. Un ejemplo socorrido es el tema del amor, sobretodo cuando se intenta describirlo en sus rasgos indispensables. Para algunas personas el componente sexo-genital es indispensable mientras para otras personas por sus circnstancias, salud, edad, capacidad y discapacidad pueda ocupar un lugar subordinado. No dejó de ser luminosa una proposición que, anónimamente, leí en un texto filosófico y dijo así: El amor no es tener novia, ni besar, ni tener sexo. El amor es amar, cuidar, respetar y dedicar tiempo a algo o alguien. Veo pues, en esa propuesta el rescate del elemento vínculo entre los seres humanos, puesto en un plano que -sin negar lo físico- destaca la dimensión más perenne del amor humano, más allá de la natural contingencia, desgaste, enfermedad y vejez.Es una antología de las Cartas del Desierto que trasmito en Radio Universidad 105.3 FM y 1310AM, Chihuahua. Mexico. Una mirada sobre el mundo, la vida y la historia Social desde el desierto Chihuahuense en el Norte de México. Escribo y comparto mis sentires mientras vamos de camino: Si estas Cartas te ayudan y las reproduces, cita al autor y a la fuente. ¡Gracias por escribir tus comentarios¡ -La vida abre la puerta,nosotros hacemos el camino-
Mostrando entradas con la etiqueta Amar. Trascendencia del amor. Cuidar. Respetar. Entrega. Vínculos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amar. Trascendencia del amor. Cuidar. Respetar. Entrega. Vínculos.. Mostrar todas las entradas
jueves, 19 de enero de 2012
Otros caminos
Nuestra forma de pensar en esta parte del mundo se caracteriza por expresiones excluyentes y no incluyentes. Una fórmula incluyente es la que dice: no sólo esto sino también lo otro. Un ejemplo socorrido es el tema del amor, sobretodo cuando se intenta describirlo en sus rasgos indispensables. Para algunas personas el componente sexo-genital es indispensable mientras para otras personas por sus circnstancias, salud, edad, capacidad y discapacidad pueda ocupar un lugar subordinado. No dejó de ser luminosa una proposición que, anónimamente, leí en un texto filosófico y dijo así: El amor no es tener novia, ni besar, ni tener sexo. El amor es amar, cuidar, respetar y dedicar tiempo a algo o alguien. Veo pues, en esa propuesta el rescate del elemento vínculo entre los seres humanos, puesto en un plano que -sin negar lo físico- destaca la dimensión más perenne del amor humano, más allá de la natural contingencia, desgaste, enfermedad y vejez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)