sábado, 27 de marzo de 2010

Lo inesperado

Jaime, mi buen amigo, tuvo, a su vez, un amigo que lo frecuentaba a menudo y tan menudo que a veces caía inoportunamente a punto tal que provocaba incomodidad . Un día resultó ser el cumpleaños de Jaime y estaban a punto de salir para festejarse en un restaurante. De pronto llegó el amigo inoportuno y le dijo a Jaime que le quitaría 2 minutos. Esa petición levantó una ola de mortificación interior y Jaime le dijo que lo lamentaba pero que ya estaban saliendo de casa. El amigo insistió y le dijo: espérame aquí sólo un minuto. Dio la media vuelta se dirigió a su carro destartalado y volvió con una caja sencillamente forrada y al abrirla le dijo a Jaime: Feliz cumplaeñaos, me acordé de ti y te traigo este pequeño pastel. Jaime me contó que en ese momento sintióque la tierra se abría y se lo quería tragar de la pena, con lo cual aprendió qué tan ciegos nos tienen nuestros prejuicios, sobre los demás y con nuestros amigos…particularmente. 













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