domingo, 21 de agosto de 2011

Una ejecución


El arte de fotografiar es hermoso pero no está libre de cierto acento bélico. Por eso se dice disparar el obturador, disparar el flash, etc. Hoy las fotografías son silenciosas, discretas, y pasan desapercibidas pues los teléfonos portátiles, las llamadas “tabletas” o especie de híbrido entre computadora portátil y súper agenda, tienen dos cámaras a falta de una. Donde menos lo imagines y cuando menos lo esperes puedes fotografiar y ser fotografiado. Sin duda, han quedado lejos esos días de los fotógrafos vestidos con traje y sombrero ,provistos de una máquina que sostenían con esfuerzo con una mano y en la otra tenían el flash o lámpara que semejaba a un platillo cóncavo igual o más grande que la cámara. Recuerdo con nostalgia haber presenciado muchas ejecuciones fotográficas como el famoso : Apunten…Disparen…¡Fuego!  y el flash caía inmisericorde sobre nuestros ojos.


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