Desde la secundaria me gustó la idea de la evolución, todo aspira a llegar a su plenitud, sean cosas, personas e ideas. Lo contrario, la involución no me era grata. Pero andando el tiempo y recorriendo los caminos de este desierto he descubierto que la evolución y la involución son dos caras necesarias de la misma hoja del árbol. Un día lo comprendí en la voz de un ranchero viejo y sabio quien palabras más o menos me dijo: Erase una vez una mariposa que vivió tanto, tanto, que se convirtió en oruga…y se la comieron los gusanos y a los gusanos se los comieron…las señoras moscas.
Es una antología de las Cartas del Desierto que trasmito en Radio Universidad 105.3 FM y 1310AM, Chihuahua. Mexico. Una mirada sobre el mundo, la vida y la historia Social desde el desierto Chihuahuense en el Norte de México. Escribo y comparto mis sentires mientras vamos de camino: Si estas Cartas te ayudan y las reproduces, cita al autor y a la fuente. ¡Gracias por escribir tus comentarios¡ -La vida abre la puerta,nosotros hacemos el camino-
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miércoles, 14 de julio de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
Llegada la hora
El cuerpo de un poderoso de este mundo muerto. Ataúd, flores, esquelas, loas, murmuraciones, perfumes, lentes oscuros, caras de ocasión, más flores. Pasado el rito nace el mito y todo baja a la tierra. En el otro lado del mundo un terremoto se devora a cien mil pobres negros, olvidados del cielo y de la tierra pero más familiares con la tierra de cuyo lodo y polvo nunca se despegaron. Sin ataúd, sin flores, sin esquelas, sin murmuraciones, sin perfumes, sin lentes oscuros, sin caras de ocasión los cien mil pobres negros son apilados por las maquinas excavadoras. Abren un hoyo tan grande como un circo, tan grande como un stadium y ahí los dejan rodar, caer, y con el sólo ritual de las toneladas de tierra son cubiertos .Poderoso o pobre de todo poder, ahí quedan todos los cuerpecillos humanos. Arriba una nube de moscas sonríe. Ha llegado su hora.
lunes, 8 de febrero de 2010
La arena de los zapatos
En estos días de sangre, muerte y arena en los desiertos de Chihuahua, Irak, Afganistan, Yemen por razones y causas diversas hay algo en común que los vincula. El humanitario y anónimo trabajo de sepulturero. Se recuerda, a veces, al caído, pero nadie recordará quien le dio sepultura. Me he preguntado a que se debe ese olvido perpetuo en la historia humana. Tal vez fue Nelly Sachs quien intuyo el alma de los sepultureros y dejó escritas estas líneas inolvidables: Oh vosotros dedos, Que vaciasteis la arena de los zapatos de los muertos, ¡Mañana seréis polvo vosotros, en los zapatos de los que han de venir! Así como los parteros, también los sepultureros son callados, discretos.
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