sábado, 23 de agosto de 2014

La casa conversadora




Cada parte de nuestra casa, sea techo,piso,paredes,puertas,ventanas es la metáfora de nosotros mismos. Las ventanas son nuestros ojos y la puerta nuestra boca, el techo nuestra cabeza y nuestra mente y el piso nuestros pies, mientras la cocina y su fogón ese el corazón palpitante del hogar. Sea “maistro de obra” “maistro albañil” o un ingeniero o arquitecto de academia, la petición   que reciben  con gestos y con palabras es : que la casa sea tan acogedora que me sienta bien en ella como dentro de mi piel. Sabedor de ésta característica del hogar humano Nazario Chacón Pineda –querido poeta oaxaqueño de Juchitán- anoto este bello recordatorio:  No quiero que me duelan las paredes de mi casa…constrúyela para que converse conmigo y ponle mil ventanas que den al paraíso. Esta es un invitación, petición y reto para todo maestro constructor. La casa  no es el paraíso pero, por sus ventanas, se le vislumbra.La casa y el paraíso son vecinos.


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