miércoles, 20 de agosto de 2014

Relojes y espejos




Los niños suelen ser curiosos, se asombran, se sorprenden. Algunos de ellos lo son en grado superlativo si han contado con la dicha de un ambiente familiar estimulante y que les aliente sus descubrimientos, a largo plazo. Me encontré con uno de esos niños y en medio de la conversación se me ocurrió preguntarle qué objetos de su casa  le gustaban. Se quedó pensativo ,brevemente, para definir su elección y me dijo:  Me  gustan los relojes con péndulo
 y los espejos. –Y …¿a qué se debe tu preferencia? Mira, me dijo, ellos trabajan
 afanosos -aunque nadie los escuche y nadie los mire. Escribir, investigar, caminar al amanecer, soñar, son algunas acciones nuestras de cada día que, como el péndulo y el espejo no necesitan de que alguien nos vean o nos escuche y las hacemos por el placer mismo de nuestra elección.


-Inspirado por un poema de W. Szymborska

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