Mostrando entradas con la etiqueta Alegría interior. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alegría interior. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2015

Gimnasia…emocional


Pese a que  el comienzo del año nuevo se nos da dentro de la estación invernal , buscamos alguna forma de ejercicio . El ejercicio, en cualquier estación del año, nos concede un bien estar y un bien ser  nada desdeñable. Por eso, los humanos hemos desarrollado deportes de invierno y de verano. La base de los deporte es la gimnasia. Para los griegos  la gimnasia fue una suerte de ejercitarse al desnudo ,al aire libre. El término gimnasia es un conjunto de ejercicios físicos o psíquicos que contribuyen al desarrollo armónico del ser humano. Asociamos la gimnasia con la sola dimensión corporal, pero podemos considerar que hay otras gimnasias como la de la memoria, la de la creatividad y la gimnasia emocional. Esta gimnasia supone ejercitarnos en observar, experimentar, sentir. Podemos abrir nuestros cinco sentidos: contemplar, escuchar, oler, tocar y gustar  del espectáculo maravilloso de la natura y de la vida. El pan horneado, la leña ardiendo, el canto de los pájaros, el rumor de la acequia, el susurro de la brisa, el romper de las olas, el aroma de un jabón, la suavidad de una bufanda invernal son experiencias que nos ejercitan, nos regalan una gimnasia. Ejercitarse en saludar, en agradecer, celebrar y reírse, son ejercicios genuinos de la gimnasia emocional. La gimnasia emocional contribuye para  desarrollar las funciones creativas y afectivas. Los ejercicios de sensibilización, atención plena, expresión, etcétera, permiten que  utilicemos nuestras habilidades óptimamente tendiendo a una vida humana plena  individual y grupalmente. Este es un programa mínimo para este año y está al alcance de nuestra elección.





martes, 10 de septiembre de 2013

Alegría…interior




Cerro Colorado, Córdoba
Hay reinos conocidos ,visitados a menudo, frecuentados por multitudes humanas .Se llama el reino de la alegría que pareciera sólo vivir en el circo, el estadio, el restaurante, frente al televisor o como se suele decir ‘cuando se va de compras’. Del otro reino se habla poco, tiene pocos visitantes, es casi desconocido y se llama el reino de la alegría interior. Nada tiene que ver con la carcajada, la risotada y el grito, sino con la discreta, aromática, sentida  vida y el gozo. Uno de mi queridos amigos José Hierro[1] apuntó en un cuaderno una indeleble iluminación: Alegría interior. En mí la siento aunque se esconde. Moja
 mis oscuros caminos interiores.
Quién sabe cuántos mágicos rumores 
sobre el sombrío corazón deshoja (…) Sé que no ha muerto, porque vivo (…)  Dirán que he muerto, y yo no muero. ¿Cómo
 podría ser así, decidme, dónde
 podría ella reinar si yo muriera?







[1] De "Alegría" 1947