La Tía Merceditas fue un personaje inolvidable en mi infancia. Madre de más de 10 hijos y dueña del carácter más afable, simpático y rebosante de buen humor que yo recuerde. Me tocó en fortuna estar en la celebración de sus 50 años de casada. Durante la celebración y en medio del brindis alguien le preguntó por el secreto para llegar a esa fecha memorable de sus Bodas de Oro. Ella tomó la palabra, sonrió pícaramente, vio de reojo a Estanislao su marido y dijo: Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada: no pretender que cambie. Merceditas vive por siempre en mi memoria y después de muchos años me encontré con Dante Allighieri, el padre de tan feliz frase -que nos ha de salvar, sin duda, de una de las grandes tentaciones que abierta o secretamente abrazamos los humanos: ¡cambiar al otro! o a la otra…
Es una antología de las Cartas del Desierto que trasmito en Radio Universidad 105.3 FM y 1310AM, Chihuahua. Mexico. Una mirada sobre el mundo, la vida y la historia Social desde el desierto Chihuahuense en el Norte de México. Escribo y comparto mis sentires mientras vamos de camino: Si estas Cartas te ayudan y las reproduces, cita al autor y a la fuente. ¡Gracias por escribir tus comentarios¡ -La vida abre la puerta,nosotros hacemos el camino-
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lunes, 23 de mayo de 2011
miércoles, 10 de marzo de 2010
Gente generosa y de carácter
En nuestro mundo hay seres humanos que destacan por sus aportaciones científicas, literarias, artísticas, políticas y han contribuido al avance de nuestras sociedades. Sin embargo, son las personalidades que han arriesgado sus vidas para salvar a otros quienes reciben nuestra más profunda admiración. Con esa disposición refrendan el proverbio árabe que dice: La generosidad consiste en dar de sí, espontáneamente, antes de que te pidan. Las nuevas como las antiguas generaciones entre las que me cuento damos testimonio del valor del ejemplo vivo de otros seres humanos que sirve como detonador de nuestros recursos espirituales para ser de ayuda y apoyo para otros seres humanos necesitados. Einstein comprendió este punto y dejó constancia resumida en unas inspiradoras líneas: El ejemplo de un carácter grande e íntegro es lo único que puede producir muy buenas ideas y nobles acciones.
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