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domingo, 10 de agosto de 2014

Juguete




GPH
Pienso en los niños y su reino está asociado a los juguetes, a los jugueteros. Los pasos me llevaron a una casona san miguelense donde vive el Museo del Juguete Popular Mexicano compuesto de dos mil piezas gracias al amor de la Sra. Tijerina  -quien los fue juntando a lo largo de cincuenta años. Hoy ,ese regalo es para todos los mexicanos y no mexicanos visitantes. Los juguetes como los dulces y las dulcerías son vitales para los niños como el aire, el agua, la comida. En los juguetes está el aire, el agua, la tierra y el fuego. Juguetes forjados al fuego, hechos de madera de árboles y fibras naturales. Los juguetes son seres vivos que respiran, ríen y construyen nuestras vidas y afectos. A qué jugamos, a qué jugué? ¿Cuál fue mi juguete añorado, el preferido, el que gané o perdí? ¿Con quién jugaba, cómo jugaba? Algunas preguntas que esta visita despertó en mi memoria de los afectos. Los juguetes tienen  reinos llámese el reino de jugar a la casita, a los esposos, a la escuela y la oficina, al cuartel y al doctor –sin olvidar la tiendita- Ahí aprendimos los futuros papeles de la vida. Tamborcitos, casitas, ollitas de barro, camioncitos de lámina, de madera, soldaditos de plomo y hojalata muñecas,alebrijes fantásticos, luchadores, instrumentos musicales,trompos,canicas o bolitas de vidrio, matracas,escaleras,baleros o yoyo, sonajas, son algunos habitantes coloridos y amorosos de este casa museo. Come el niño rico y mal come el niño pobre e igual con el juego. No importa ni la calidad, ni el precio del juguete, pero jugar es como respirar. Juega el principito de Asturias o la niña de Obama pero igual necesita jugar el niño y la niña en la Franja de Gaza en medio de la tierra, las bombas ,el horror . El juguete y el juego no conoce fronteras, ni clases sociales. El juego y el juguete es tan nuestro como nuestra piel, como el latir de nuestro corazón.