viernes, 29 de noviembre de 2013

Hay vida




Un anhelo humano es la permanencia y la inmortalidad. Un temor humano es tener que  morir. Desde que en este mundo somos, el anhelo y el temor se tejen como dos hilos de la misma cuerda. Cuando me detengo y contemplo a mis viejos árboles me reconforto. Los árboles me dicen, con su silencio, más que todos los libros escritos por los humanos. Por eso, recuerdo el mensaje de un amigo guitero:  Cada vez que abres un libro y te dispones a leerlo, un árbol sonríe al ver que sí hay vida después de la muerte.



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