martes, 24 de marzo de 2015

Medir




Hay seres humanos que se distinguen porque aprendieron a darle acuce a sus opiniones de tal manera  que se asemejan a un torrente de agua borrascosa que arrastra lo que se le interpone en su desaforado camino. Esa manera de conducirse se atribuye al aprendizaje, a la herencia, al temperamento y hasta a la valentía de ¨llamar a las cosas por su nombre sin miramientos¨.  Hay otros seres humanos que, tal vez sientan lo mismo, pero antes de darle rienda suelta a sus palabras se detienen y lo piensan dos veces. En las anotaciones personales de Abraham Lincoln podemos leer esta confidencia:  "Medir las palabras no es necesariamente endulzar la exprersión, sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas" Causa y efecto, acción y reacción son elementos inseparables de la libertad de expresión que para ser verdadera libertad, no puede olvidarse de la responsabilidad.En última instancia, no hay que olvidar que mi palabra como una flecha, salida de mi boca, ya no vuelve a ella.

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