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viernes, 1 de abril de 2011

La oposición


Mi maestro Onorio nos sorprendía con preguntas siempre nuevas que extraía del vastísimo océano de la experiencia humana. Una mañana, al finalizar su exposición hizo su pausa acostumbrada, encendió su cigarrillo que tenía entre sus dedos durante toda la clase y dejaba flotar en medio de nosotros una  nueva pregunta que en aquella ocasión escuchamos así: ¿Qué tienen en común los grandes espíritus de la historia humana?   .Piensen ustedes en un Buda, en Gandhi, Jesús, Galileo, Colón, Marx, Einstein. Se hizo el silencio y cuando había fumado un tercio de su cigarrillo comenzaron a fluir opiniones diferentes como son los brotes de diferentes hierbas en el campo primavera. Recuerdo que en esos días mi opinión la resumí así: Los grandes espíritus siempre encontraron una oposición violenta a sus puntos de vista. Confieso que, desde, entonces, he cambiado de opinión en muchos temas, pero en este asunto, la realidad histórica ha reforzado mi percepción. Los grandes espíritus son innovadores, se preguntan, confrontan, plantean alternativa, opciones variadas, desafían al status quo o establishment es decir lo dado por cierto sin pruebas. Esos seres fueron grandes espíritus no sólo por la grandiosidad de sus aportaciones sino por la entereza para superar esa oposición y tomarla más como un acicate, como un maestro incómodo que como un enemigo. Dicho con otros términos estoy aprendiendo a ser agradecido con las dificultades, agradecido con quienes no piensan ni actúan como yo, agradecido con quienes ponen piedras en mi camino pues eso me mantiene vivo, vibrante, imaginativo, flexible y creativo que son las cualidades  de la vida que aspira a ser plena.

sábado, 5 de marzo de 2011

Nuestros maestros


Una característica humana es cometer errores. Otra característica humana es aprender de los errores y superarlos. Un error es la muestra clara del nivel en que está nuestra limitación, torpeza, ignorancia, inhabilidad, etc. Para solucionar cualquier problema que se nos presente tenemos que descubrir  un nivel superior al nivel en que estuvimos en el momento de cometer  el error. De tal manera que, si no nos damos cuenta de esta condición, lo más seguro es que repetiremos el mismo error. Mi conclusión es que,  a los errores no hay que temerles, sino agradecerles que sean nuestros maestros para la vida y para el despertar de nuestra creatividad.