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viernes, 25 de marzo de 2011

Como agua clara

El ser humano que vive intensa y plenamente el presente no necesita vivir en el futuro, lo cual no tiene nada que ver con estar de espaldas al futuro, a la previsión de los eventos etc. Esta actitud de vida destaca la necesidad y rentabilidad, si se puede hablar así, de una vida centrada en cada paso, en cada respiración, en cada intención, en cada acción por pequeña que sea. Todo vivido en este hoy, en este día que tenemos entre las manos como preciosa agua para llevarnos a la boca sedienta. Además del trabajo de la imaginación que mira al futuro, nada lo tenemos por seguro ni por cierto. Lo que si está en nuestras manos es este regalo llamado Presente .El Presente es vital, es invalorable como el agua clara para nosotros que vivimos en el desierto. Agradecemos cada gota que compone un humilde jarrito de barro cocido con  agua clara que nos llevamos a la boca en el medio día cuando la sed apremia. Así podemos apreciar que cada minuto cuenta, que no hay hora perdida ni día baldío, ni vida eriaza y barrida por el viento sin rumbo.

miércoles, 9 de marzo de 2011

La curiosidad y la pregunta

Una notable diferencia entre los seres humanos y los demás seres vivos que habitan este pequeño planeta es la capacidad inagotable de hacer preguntas. Uno de mis maestros más queridos y brillantes en la universidad repetía sin cesar: Practique el arte de preguntar una y otra vez. La pregunta es reflejo de nuestra capacidad de observación, de nuestra sana insatisfacción con el estado actual de cosas, ideas, costumbres y métodos. La capacidad de preguntar suele ser incómoda para quien recibe la pregunta pero es necesaria. Sin preguntas no hay ciencia ni arte ni literatura ni expansión de la conciencia. Me sigue maravillando la expresión de los niños y de los adultos que no han perdido su capacidad de preguntar y de preguntarse. Por eso, no detengamos nuestra necesidad íntima y sincera de preguntar y de interpelar a la realidad y a las personas. Sin duda, la curiosidad al pertenecer a nuestro equipo humano de origen, tiene su propia razón de existir.


sábado, 5 de marzo de 2011

Nuestros maestros


Una característica humana es cometer errores. Otra característica humana es aprender de los errores y superarlos. Un error es la muestra clara del nivel en que está nuestra limitación, torpeza, ignorancia, inhabilidad, etc. Para solucionar cualquier problema que se nos presente tenemos que descubrir  un nivel superior al nivel en que estuvimos en el momento de cometer  el error. De tal manera que, si no nos damos cuenta de esta condición, lo más seguro es que repetiremos el mismo error. Mi conclusión es que,  a los errores no hay que temerles, sino agradecerles que sean nuestros maestros para la vida y para el despertar de nuestra creatividad.