El panorama de nuestra patria que en alguna
medida es reflejo de la globalización mundial y también es creadora de malestar
que exportamos se caracteriza por una trilogía o trinidad de la provisionalidad de experiencias vividas: La perplejidad, es un estado mental y
emocional en el que experimentamos confusión o asombro ante las situaciones
tremendas de la vida diaria y no sabemos qué hacer, qué pensar y menos cómo
actuar. La incertidumbre, que es la
falta de conocimiento y de confianza que
experimentamos con inquietud sobre lo
que hacen nuestros gobernantes, legisladores, jueces, militares y los medios comerciales de información. La inseguridad, la experimentamos
diariamente como la propensión que tenemos de recibir un daño en nuestras
vidas, patrimonio y en nuestras libertades cívicas para manifestarnos ante el
desorden establecido bajo aparente orden social. Uno de los efectos de esta
trilogía de la provisionalidad es sentir que somos una nave a la deriva y que
no sabemos a dónde nos dirigimos exactamente como nación.
Es una antología de las Cartas del Desierto que trasmito en Radio Universidad 105.3 FM y 1310AM, Chihuahua. Mexico. Una mirada sobre el mundo, la vida y la historia Social desde el desierto Chihuahuense en el Norte de México. Escribo y comparto mis sentires mientras vamos de camino: Si estas Cartas te ayudan y las reproduces, cita al autor y a la fuente. ¡Gracias por escribir tus comentarios¡ -La vida abre la puerta,nosotros hacemos el camino-
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sábado, 5 de marzo de 2016
La trinidad provisional
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jueves, 20 de noviembre de 2014
Navegando y galopando
En la Carta XXXVI de Séneca a Lucilio leemos: Ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina. El filósofo de la Hispania romana tiene una sabiduría sin fecha de caducidad. En este ensombrecido México que vivimos -que es parte del ensombrecido mundo unipolar , globalizado, ultracapitalista- padecemos de una desorientación personal,y global. Preguntémosle a las personas y a los gobernantes si saben exactamente a dónde se dirigen y pareciera que la humanidad tiene imantada la brújula -en parálisis- o con lenguaje cibernético tenemos el GPS desorientado. La respuesta es una suerte de vaguedades, de inspiraciones sin expiraciones, de anhelos y deseos pero sin concreción. Un experto capitán de barco -y cada uno está llamado a ser capitán de su propia vida- sabe bien cuál es su puerto de partida y su puerto de llegada.Por desventura esto no sucede con las naciones y los individuos de hoy: no se sabe cual es el puerto de la patria ,ni se conoce el camino ni se tienen las previsiones para recorrerlo. Unos le llaman mapa,carta de viaje, estar orientado,tener un para qué,un sentido, una dirección.Si así fuera hay que ponerse en camino.La realidad es que la vida para no pocos de nosotros es como aquel amigo que subido a un caballo le preguntaron que a dónde se dirigía y él respondió: No se, el caballo me lleva. ¿Quién es y cómo es el caballo galopante de hoy?
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