Mostrando entradas con la etiqueta Acción correcta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Acción correcta. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de junio de 2011

Gracias a tí



Le dijo Julio a su entrañable amiga María desde sus lóbregos días en París: No hagas caso de las depresiones, es el mal del siglo, la gran invención del alma para salir de cuando en cuando  a tomar el fresco y a ver qué pasa[1].
Cada siglo tiene  su virtud y su defecto y el difunto siglo veinte no fue la excepción. Su virtud, para unos fue, la acción llevada  hasta el punto de adicción y su gran mal, la depresión. Sobre ella ha corrido un río de tinta negra. Yo queridos amigos  les  salpico depresión con algunas gotitas de verde esperanza y les  agradezco porque gracias a ella  no olvido que existen avenidas arboladas, parques grandes y pequeños, la orilla del río y la playa del mar, para caminar y caminar  -caminando me tiño de verde, tu sales volando por la ventana para posarte sobre el alma de otros desprevenidos que tienen el alma pálida, sin distinguir si es de día o si es de noche, gracias al imperio del neón y el fluorescente.





[1] Cartas a los Jonquieres,92

miércoles, 23 de marzo de 2011

Arroz cocido, arroz crudo



Me sorprende escuchar la llamada verborrea  imperante en los medios como el radio y la televisión pero me sorprende más observar el estreñimiento a la hora de proponer, de ofrecer soluciones y además dar un paso adelante y dar de sí mismo, del propio conocimiento del propio tiempo. Cuando pasamos a la acción, por modesta que sea, ya estamos en el camino para transformar a este mundo. Por eso una tía viejita y sabia, estando junto al fogón de su cocina me dijo: No por hablar y hablar se cocina el arroz. Esa sabiduría sencilla y contundente se ha quedado en mí desde entonces.