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martes, 9 de abril de 2013

Me basta un poco…







Cada cual de nosotros sabe, intuye, sueña sobre que sería lo necesario y suficiente para ser feliz.  Los reinos del dinero, la salud, el trabajo el amor, la fama y el poder se hacen presente -pues para no pocos humanos les haría feliz una rebanadita de esos reinos.  Confieso que desde un casi siempre ,en el tiempo, escribo cerca de un mínimo y callado jardín con una mínima fuente murmurante. Para mi regocijo me encuentro hoy con el buen Cicerón  quien no fue la excepción cuando formuló su deseo personal para la vida plena y feliz: Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada. La felicidad tiene algo que ver con me basta un poco...



sábado, 21 de mayo de 2011

Biblioteca Central

Uno de los momentos más gratos de mis días universitarios en la Ciudad de México fue, sin duda, la diaria excursión a la Biblioteca Central, algo así como entrar al jardín de las Mil y Una Noches, o explorar tierras ignotas de la realidad y la fantasía. La Biblioteca fue un viaje y un divertimento una caja de sopresas.Con el paso de los años descubrí que la biblioteca era para mí un lugar tan lleno de vida como el mismísimo paraíso terrenal pues ahí vivían todos los seres que me precedieron y que dejaron con la tinta en el papel lo más destilado de sus viajes, descubrimientos, amores, angustias, asombros, paiones.En una palabra la Vida misma. Aprendí a sentir que podía dialogar con todos ellos y ellas y sentirme hermanado con todos esos seres si tener que viajar a Nepal, Australia, Berlín o la Patagonia. ¡Los libros! Como regalo adicional fui encontrado no pocas veces  -en los libros que tomaba en préstamo-  con la huellas de los lectores precedentes. Un día llamó a mi puerta  un fragmento de servilleta de nuestra cafetería con una anónima inscripción fechada en septiembre de 1974: El amor te escoge, tu no. Por eso, no funciona perseguir al amor...déjalo que suceda naturalmente. El libro volvió a su callada estantería. El fragmento de servilleta me ha acompañado por el mundo desde entonces.

domingo, 6 de marzo de 2011

Un jardín para la vida


Me tocó en suerte y en privilegio acompañar a un amigo el cual donó a una escuela rural aquí en nuestro desierto una nutrida colección de libros para niños y adolescentes. La profesora encargada del grupo que recibió este regalo les pidió a los niños que escribieran una o dos líneas resumiendo lo que para ellos significaba ir a su casa con un libro entre las manos y comenzar así su pequeña biblioteca personal y familiar. Entre las respuestas que escuche consigno una que me emocionó hondamente: Me llevo este libro que ya es para mí un jardín en que  podré pasear toda mi vida. Esta frase salió de los labios de un niño de escasos 8 años.