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miércoles, 20 de febrero de 2013

Caer bien






A una buena parte de los seres humanos nos interesa y nos ocupa el tema de nuestra reputación, es decir, que los demás seres humanos nos tengan en buen concepto y hablen bien de nosotros –sobretodo cuando pensamos que somos gente  que pretende ser honrada. Y este interés y esta ocupación puede tornarse en preocupación y ansiedad en algunas etapas de la vida. Pese a todo lo dicho es más importante que andemos en paz con nosotros mismos pues los demás sólo conocen una parte pequeña de nuestras vidas y no tienen acceso a nuestra verdadera intencionalidad que guía a nuestras acciones ,errores y omisiones. Recuerdo a Don Miguel un buen maestro de filosofía quien nos regaló un buen antídoto para este problema: No te preocupes demasiado por lo que dicen de ti, ni siquiera Dios ha logrado caerle bien a todo el mundo [1]. Recordar  esta frase ha sido un regalo y me ha dibujado una sonrisa.






[1] Inspirado por Miguel,Filosofía un amigo tuitero.

martes, 5 de febrero de 2013

Una carga



Hesíodo
Que todas nuestras acciones tienen consecuencias personales, sociales, comunitarias no cabe la menor duda. Desde los antiguos tiempos suena la admonición que recuerda: las culpas de los padres llegan hasta la quinta generación. Estamos considerando el asunto de la llamada fama o reputación de los seres humanos. Se trata de una esfera que parte del mundo personal e íntimo  -donde sólo nosotros sabemos nuestra verdad-  hasta la esfera social donde estamos bajo el escrutinio público por causa de nuestras conductas. La reputación personal es frágil, sumamente frágil como una casa bajo el huracán. Lo que llevó años en ser construido puede ser barrido en segundos. El viejo y sabio historiador Hesíodo lo dijo lacónicamente: Una mala reputación es una carga ligera de levantar, pesada de llevar y difícil de descargar