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viernes, 9 de mayo de 2014

Gobernar y criar

Un viejo amigo ranchero de nuestro desierto me contó que, en su pueblo, hubo un par de familias de origen chino, allá en los tiempos de la revolución. Alguna vez le preguntaron al más viejo de esas dos familias  cuál era el proverbio más valioso que había aprendido en China y él  dijo:  Gobierna tu rancho y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cria a tus hijos, y sabrás cuánto les debes a tus padres. Tener ese conocimiento es de personas sabias y agradecidas, como se suele decir en lenguaje llano y simple. 

sábado, 15 de junio de 2013

Domésticos


Allá donde comienza el desierto y termina el mar está el santuario de las ballenas - quienes cada año llegan para descansar, dar a luz, retozar y volver a casa después de unos cuantos miles de kilómetros navegados. Estaba el papá y el niño en la playa y el padre le preguntó  por cuántas clases de ballena hay. El niño no supo qué responder. A partir de esa experiencia  podemos  concluir que cuanto menos cercanas son las familias  de animales menos conocemos de sus diferencias. Por lo contrario el mundo de los perros nos es tan familiar que les llamamos  domésticos, es decir,  viven en nuestra casa y comen de nuestra mesa. Por esta razón mostros podemos distinguir las numerosas diferencias entre las familias caninas como el San Bernardo o el Chihuahueño,el Pastor alemán y el Maltés y establecemos nuestras preferencias partiendo de nuestras mutuas compatibilidades anímicas. 

martes, 5 de febrero de 2013

Una carga



Hesíodo
Que todas nuestras acciones tienen consecuencias personales, sociales, comunitarias no cabe la menor duda. Desde los antiguos tiempos suena la admonición que recuerda: las culpas de los padres llegan hasta la quinta generación. Estamos considerando el asunto de la llamada fama o reputación de los seres humanos. Se trata de una esfera que parte del mundo personal e íntimo  -donde sólo nosotros sabemos nuestra verdad-  hasta la esfera social donde estamos bajo el escrutinio público por causa de nuestras conductas. La reputación personal es frágil, sumamente frágil como una casa bajo el huracán. Lo que llevó años en ser construido puede ser barrido en segundos. El viejo y sabio historiador Hesíodo lo dijo lacónicamente: Una mala reputación es una carga ligera de levantar, pesada de llevar y difícil de descargar

domingo, 9 de diciembre de 2012

Abandonadas







Me estremecen las casas abandonadas. Vandalizadas, grafiteadas, refugio de vagabundos, migrantes o la versión local de los homeless , es decir, residuos humanos de la pobreza o de las guerras. Techos que se hunden, humedad que devora a muros puertas y ventanas. La hierba levanta los pisos y devora lentamente a la casa para recordarnos que la natura siempre es primero y la cultura urbana es  una invasión arribista. Familias envejecidas, familias que huyeron por la violencia “al otro lado”, familias a las que la crisis económica crónica hundió y pasaron de la hipoteca al desahucio y al despojo. Para esos moradores ¿qué queda si vuelven a pasar delante de esas ruinas? Solo queda esa fortaleza de la infancia ,ese valladar ,esa catedral que nada ni nadie puede tomar por asalto y arrebatarnos. Los pueblos de nuestro desierto son ricos en estas historias.