Mostrando entradas con la etiqueta Vivencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vivencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de julio de 2015

Uno de nuestros cultos

En nuestra cultura moderna de culto a la velocidad, parece que los humanos no hacemos casi nada de comienzo a final.La mitad de nosotros ve el televisor y la otra mitad esta pendiente de la computadora; conducimos el auto mientras hablamos por el teléfono y es rara la ocasión en que tenemos una conversación plena; cuando nos sentamos a comer estamos leyendo el periódico y miramos al televisor y cuando vemos el televisor cambiamos los canales una y otra vez. Este tipo de velocidad le da a nuestra vida un sentimiento de superficialidad: no experimentamos casi nada  plena y totalmente. Tenemos la fantasía de hacer todas estas cosas para vivir plenamente pero nos quedamos vacíos con la sensación de una velocidad sin sentido que no lleva a ninguna parte. Estas son algunas apreciaciones de mi amigo Sakyong Mipham quien me encontró en un cafe y me preguntó: ¿Que haces ?  Le respondí: Disfruto por un rato que el tiempo fluye lentamente, que puedo beber a sorbos una tacita de cafe de principio a fin y esto  es maravilloso...en su sencillez.





domingo, 21 de abril de 2013

El amor en el tiempo





El amor y el dolor son inseparables de la conciencia del tiempo. El amor y el dolor intenso hacen que el breve tiempo se viva como una eternidad y el gozo como un parpadeo. El amor vivido en el tiempo tiene características notables y una de ellas es la intensidad. Recuerdo, a menudo, la lúcida expresión de nuestro Octavio Paz: El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos. Por eso los que aman dicen cosas como: ¡Te amaré por toda la eternidad!