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lunes, 20 de octubre de 2014

Duermevela





Llegados a cierta edad de la vida  -por variadas circunstancias- hemos pasado noches en duermevela.  Cuentan de una anciana mujer polaca sobreviviente de la segunda guerra mundial, del hambre y de la viudez que dedicó su vida a medio dormir de día y estar en duermevela en donde quiera fuera necesaria.  Mi querida Anna Kamienska[1] escribió lo siguiente:   “No te concedieron el insomnio para eso /
para que te evadieras con la química del sopor /
 sino para que atravesando el plasma de la noche / 
penetrases en cada oscuridad /
cruzaras los muros de las cárceles / hasta alcanzar las salas de los hospitales 
 -en las que hay quien llama desde hace mucho
 / para que velases junto al que ha muerto
 -cuando a la familia la vence el sueño / 
junto a quien arde en la hoguera de su conciencia / 
junto a quien da a luz y junto a quien expira
 dando un grito. 
Estar en vela esa gracia te concedieron / 
para que descendieras a la oscuridad de la oración
 -como a una cueva que también es cumbre
 y allí en lo más profundo en su centro invisible,
vieras el destello de ese costado y de esa herida 
y te arrojases sobre ellos con tu corazón y con tus labios”




[1] Del poemario 
Dwie ciemności
[Dos oscuridades]
(1984) Traducción de Anna Sobieska y Antonio Benítez Burraco

jueves, 9 de mayo de 2013

Aguas Claras







Le dijo Sebastián  a su nieto allá en el rancho llamado Aguas Claras –en honor a un ojo o manantial de agua purísima-  “Habemos humanos que nuestra alma es calladita, de tierra . Hay humanos con  su alma que arde  y arde como fueguito. Otros humanos  piensan y cantan porque su alma es de airecito, pero he observado que tu eres hijo de las Aguas Claras. -¿Por qué, abuelo? Porque, como las aguas claras, tu alma pasa por los tres estados. -¿Estados? Si, hay días  -los más- que andas ligerito, ligerito como agua. Cuando tienes pesadumbres  te tornas en hielo, pero cuando te llegue el día y te encuentres con la que ya anda por ahí, sabrás que es sentir que te haces ‘purito vapor’ eso que las almas viejas  llaman ‘vapor divino’.”