Los seres humanos llegamos a este mundo como
pequeñas semillas y luego de largo viaje, que lleva años, nos convertimos en
los seres que somos -un poco por arte y
gracia de lo que aprendemos, de lo que imitamos, de la herencia que recibimos
de nuestros padres. Cierto es, también, que en no pocos momentos de la vida
queremos convertirnos en lo que no podemos porque nuestra naturaleza no nos lo
permite como desear tener seis brazos en lugar de dos. También nuestros
hermanos menores y mayores tienen sus propios deseos como contaba García Lorca:
La luna llorando dice:
yo quiero ser una naranja. Y le pregunto a qué se debe ese deseo y me
responde: cansada estoy de que me digan que soy fría y blanca pero hoy he visto a la tierra y me he enamorado de un
pequeño naranjo en un calladito jardín pequeño jardín y desde ese instante ¡naranja
quiero ser!
Es una antología de las Cartas del Desierto que trasmito en Radio Universidad 105.3 FM y 1310AM, Chihuahua. Mexico. Una mirada sobre el mundo, la vida y la historia Social desde el desierto Chihuahuense en el Norte de México. Escribo y comparto mis sentires mientras vamos de camino: Si estas Cartas te ayudan y las reproduces, cita al autor y a la fuente. ¡Gracias por escribir tus comentarios¡ -La vida abre la puerta,nosotros hacemos el camino-
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jueves, 3 de enero de 2013
martes, 1 de enero de 2013
Citrus sinensis
Dice la sabiduría humana
acumulada y trasmitida que hay un tiempo para soñar y hacer realidad, para sembrar,
cultivar y cosechar. Este primer día del año, literalmente, he tomado entre mis
manos unas cuantas naranjas –citrus
sinensis- que me ha regalado el pequeño naranjo que me acompaña en el callado jardín interior.
Aroma, color, textura, resplandor, todo hace honor a su nombre que en otras
lenguas se le dice fruta de oro como
recuerdo asociado al sol. Cierto es,
porque todo fruto en el mundo se gesta gracias al sol, el aire, el agua y el
cuidado amoroso. Unas cuantas naranjas o
narandan en lengua tamil, narensh en
persa, ,narang en sánscrito, naranjah en árabe, laranja
en portugués, arancia en italiano, orange en francés y
aurantium en latín por su recuerdo del oro. Otro mundo será lavar
cada una de las naranjas y tomar una de ellas pelarla lentamente y sentir como
exhala su aceite con ecos lejanos en el tiempo y en el espacio que cubre a toda la evolución. Beberla es oro líquido,
un placer ,una alegría ,un regalo de sorbo en sorbo. El universo cabe en una de
mis pequeñas naranjas cosechadas hoy, en el primer día del año. Día de gratitud
y alegría.
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