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jueves, 15 de enero de 2015

El que se queda




Lo que llamamos día es un breve reino entre dos oscuridades.
Lo que llamamos día  es gracias al reinado del sol
Lo que llamamos día es gracias  la presencia de las aves y flores que lo alegran.
Este mundo no sería pleno sin la presencia del  pequeñísimo gigante llamado
colibrí, picaflor, chuparrosa, pico punzón, zunzuncito y en lengua zapoteca bu bu lú  que significa, el que se queda en los ojos. Cuando llegaron los españoles no conocían al colibrí y se quedaron estupefactos al verle por vez primera . El más pequeño de los pajaritos, con la mayor cantidad de nombres. Nuestro desierto no está privado de su alegre presencia y su nombre zapoteca ha llegado a mi vida: el que se queda en los ojos.


martes, 25 de diciembre de 2012

Una noche







25 diciembre
El día pasa, llega la noche. Un hombre, su mujer embarazada. Buscan posada. Nace su hijo. Ahí comenzó la historia formidable entre tres. A partir de entonces unos reconocieron en ese niño la presencia humanizada de la divinidad. Para otros, ese niño fue otras cosas más como profeta, líder de masas, santo, místico, luchador social etc. Sea como fuere, esa sencilla historia de tres ha dejado una huella indeleble en la conciencia humana. A más de veinte siglos de distancia creo que hay muchas capas de cebolla alrededor de la historia original que tienen el sello de las diversas culturas. Cada cual recuerda ese hecho central adornado con comida, bebida, luces, regalos. Me sorprende  que, hoy, lo importante no es el invitado y sus padres, dejados fuera, sino el decorado. Lo relevante de esta historia dado que la divinidad se humaniza, quedó resumida maravillosamente por Pierre Teilhard de Chardin,el paleontólogo, filósofo y teólogo francés: No somos seres humanos  aspirando a  una experiencia espiritual. Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana. Esa experiencia es convivir pacíficamente, creativamente, a lo largo de todo lo que dure nuestra navegación en este mundo.