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martes, 6 de enero de 2015

Un deber olvidado

En el desierto tenemos una expresión popular que es común en la patria: Ya viene la cuesta de Enero. Comenzar un año nuevo no sólo es el jolgorio de las 12 nuevas campanadas sino la realidad de comenzar con un mes cargado de gastos fijos que se reflejan en nuevos impuestos gubernamentales a la gasolina,la comida, el gas ,etc. La tendencia local y mundial es que la vida se encarece y no que se abarata. Asi como uno hace acopio de ropa para sortear los rigores de nuestro invierno boreal así también nos hacemos de aliento renovado para surcar con buen talante lo que la vida demanda de nosotros. Hay derechos y hay deberes y entre éstos hay uno que me gusta recordar en estos días cuesta arriba: No hay deber que descuidemos tanto como el deber de ser felices.  Pensamos  que ser felices es algo opcional, algo para los buenos tiempos y la verdad es que ser felices es uno de nuestros deberes y cada día hemos de preguntarnos ¿cómo he vivido para sentir una ratito de felicidad? . Algunos autores, como el querido Stevenson nos recuerdan que es fácil distraerse, confundirse y olvidarse de lo importante: Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: vivir.

martes, 16 de diciembre de 2014

Insulto

Placa metálica, El Paso,Texas.
Llevamos 150 mil años de la aparición del hommo sapiens. Una larga historia en la que destaca desde el inicio el fratricidio de Caín. De ahí, en adelante , hemos experimentado con todas las cromas de aniquilar, eliminar a nuestro hermano. Violencias, muerte lenta, tortura, exclusión, extorsión,  mutilación, racismo, es un largo etcétera. Nuestro querido Jose Emilio Pacheco hizo una observación  precisa ,aguda y vigente, nos guste o no nos guste: Si los indios no fueran al mismo tiempo los pobres nadie usaría esa palabra a modo de insulto. Hasta no hace mucho tiempo, perros, negros, mexicanos e indios estábamos metidos en el mismo costal. Pero , como en una guerra civil, el racismo se pasea por nuestras calles....

miércoles, 23 de octubre de 2013

Plenitudes







Como decimos en el desierto ranchero, “…hay tiempos en que queremos pero no tenemos y tiempos en que tenemos pero ya no podemos. Así comentaban dos amigos viejos y viejos amigos. Lo referido al tema del tener no queda sólo en un asunto de centavos –económico- sino que se traslada a otros aspectos de nuestra humana vida. Los jóvenes tienen energía para derrochar pero les falta la experiencia de la vida -que al viejo le sobra cuando la energía física le ha abandonado. El buen Jorge Luis Borges vio más allá de su ceguera la grandeza de toda vida y anotó: La vejez no es simplemente una declinación, una pobreza. La vejez es una plenitud también, porque en la vejez entendemos las cosas.  Es alentador comprobar que cada etapa de la vida tiene su propia plenitud y es correcto decir que se ha de aspirar a ser niño pleno, joven pleno y viejo pleno.

viernes, 12 de julio de 2013

Sencillas





Las gentes sencillas son las únicas que no buscan la felicidad... así dejó escrito Vladimir Holan y tuvo razón pues se saben felices . Comprendamos que la palabra sencilla no guarda una relación directa con el hecho de tener o no tener abundancia o carencia de bienes materiales.


Vladimir Holan 1905-1980,el más grande poeta checo:




domingo, 11 de abril de 2010

Riqueza de vida

Un eco de estos tiempos violentos en el desierto mexicano es vivir en la incertidumbre, en la provisionalidad como estado normal aunque no es lo deseable, ni amable. Vuelvo la vista a otro desierto como el afgano e iraquí, pródigos en vivir al día, y llega hasta mi polvorienta mesa la voz de Schanfara: Tan pronto todo me falta, tan pronto nado en la abundancia, pues es realmente rico el que no teme al exilio, ni economiza su vida. Así es esto y más que referido al plano de la subsistencia material al comer y beber lo refiero a la carencia y a la abundancia del afecto, la solidaridad, la sensibilidad. Ahí se juega la pobreza y la riqueza de esta efímera vida en medio de la arena, el viento y la sangre.

 - (Lamyyat-al-Arab)