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Sabemos por la historia moderna que Las
Vegas, Nevada es sinónimo de diversión, llámese casinos, cantantes,
comida, bebida, diversión. Las Vegas tiene una historia negra en los días de la
prohibición del alcohol y se asoció a la
mafia americana e internacional. Pasaron los años y Las Vegas se lavó la cara
–no sé si las manos- y ahora se presenta como un centro de entretenimiento
hasta para las familias. En aquellos días se acuñó un término famoso por lo que
denotaba de complicidad y secreto: Lo que
sucede en las Vegas, se queda en las Vegas. Parafraseando a esta expresión
en el mundial de fútbol que se juega en
Brasil sucede los mismo. La cancha es un micro mundo observado por millones de
seres humanos pero no todo lo que se dice en la cancha llega a los oídos
humanos pues los micrófonos de los narradores está cerrados a ese lenguaje.
Algunos intuyen, otros inventan pero dentro de la cancha hay cruces de mensajes
en todos los tonos de voz -desde palabras de aliento hasta palabras de
provocación con sorna, burla y abiertos insultos –que como buena Babel, se emiten
en todas las lenguas- Por eso, Luis
Suárez remató diciendo: Lo que sucede en
la cancha se queda en la cancha –porque muchas veces ni el árbitro ve todo,
ni escucha todo.
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Toda
la magia del futbol gira alrededor del balón o pelota y la pelota tiene una característica fundamental: nació para
moverse, no para estarse quieta. Por eso Jorge Valdano dijo: Al balón hay que quererlo mucho y tenerlo
poco. Sin embargo cuenta mucho que cada equipo trabaje para conservar el
balón y armar su jugada orientado al
gol, soltándolo en el momento preciso. Como suele suceder en el futbol también
acontece en la vida: hay un tiempo para conservar y hay otro tiempo para soltar
y conocer la diferencia nos permite
llegar al ansiado puerto.
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Una de nuestras cualidades humanas es la
habilidad para tratar de adelantarnos a la realidad olvidando que cada segundo
es cada segundo y un partido de futbol dura noventa minutos oficialmente
dividido en dos tiempos. Además el árbitro puede añadir unos minutos de juego
como compensación por los minutos de juego perdidos. En este escenario es donde
me hace gracias que algunos comentaristas se adelanten y publiquen frases que
quieren ser lapidarias -según sus preferencias- para decir cosas como tal
equipo ya perdió, ya está eliminado. Pero la realidad nos hace un guiño y se
ríe de nosotros pues suele suceder -y
este campeonato no ha sido la excepción-
que los milagros suceden y en el
minuto 89 la pelota entra como un balazo en la portería contraria y el muerto
resucita, el condenado es indultado y el perdedor empata o simplemente gana con
toda su alma. Cierto el dicho de nuestros viejos en el desierto: El partido tiene noventa minutos y se acaba
cuando se acaba y todo puede suceder. Y para más, en la agonía de los
minutos de compensación, es cuando un gol hace la diferencia entre la muerte y
la vida.
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| GPH |
Cuando
algo no se conoce o no se comprende correctamente es fácil emitir opiniones
lejanas de la realidad. Es el caso del futbol del cual se suelen decir
cosas -como sucede con otros deportes
también- como que todo se reduce a
patear una pelota. Pues sí, para la persona que desconoce el alma de este
deporte de millones de seres humanos hay algo más que patearle a una pelota.
Tomando nota de este asunto el gran Andrea Pirlo dijo: Si el futbol es sólo un asunto
de patear una pelota sería como decir que la vida sólo consiste en nacer,
crecer y morirse. Hermosa frase que exhibe finamente la mirada y la actitud
reduccionista ante las maravillas de
la vida y las creaciones humanas…entre las que están los deportes como el fútbol
y las obras de arte.
Para
comprender por qué los grandes equipos de futbol de grandes luminarias se
convierten en estrellas apagadas hay diferentes opiniones válidas. Unos
enfatizan los aspectos adminitrativos,técnicos,económicos, etc. Pero para otros
cuenta lo intangible, lo invisible que
se resume ,de forma poética en dos expresiones: Hay que tener hambre de
competir y ganar y hay que tener fuego en el cuerpo, de la cabeza a los pies. Esto
equivale a tener chispa y sin fuego no hay vida, sólo un hielo glacial, la parálisis
mortal. Pasados los himnos nacionales, los saludos mutuos, el canje de
banderines, la monedita en el aire que tira en árbitro llegamos a la hora de la
verdad. Ahí veremos teas encendidas, incendio en la pradera o, en su
defecto,escarcha,hielo y desolación. Así sucede con los grandes que renuncian a
levantarse luego de caer y a los pequeños que no luchan considerando que su
pequeñez ya está sellada. Mantener la llama eterna, es decir, el entusiasmo de los griegos, es el arte
del futbol y de la vida misma…
El sustantivo entusiasmo procede del
griego enthousiasmós, que viene a significar etimológicamente algo así
como ‘rapto divino’ o ‘posesión divina’. En efecto, el sustantivo griego está
formado sobre la preposición en y el sustantivo theós ‘dios’. La
idea que hay detrás es que cuando nos dejamos llevar por el entusiasmo es un
dios el que entra en nosotros y se sirve de nuestra persona para manifestarse,
como les ocurría —creían los griegos— a los poetas, los profetas y los
enamorados. Todos ellos estaban poseídos por la divinidad y por ello merecían
respeto y admiración, pues llegaban a alturas que no podían ni siquiera
vislumbrar las gentes de a pie, por no decir pedestres. –Blog de la lengua
española. Alberto Bustos.