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jueves, 11 de febrero de 2016

Atraídos




Feb 11th 2016 NASA Gravitational Waves Discovery
El néctar atrae a la abeja y el imán al hierro,la montaña atrae al esquiador y el profesor atrajo la simpatía de todo el pueblo, los gobiernos mueren por atraer inversiones internacionales y el niño hace de todo para atraer la atención . 
Hay atracciones ante la que no podemos resistirnos pues son de orden natural pero ante otras atracciones decidimos cómo y para qué  practicar tal o cual habilidad, arte, valor, disciplina, creencia o ideología.
Este mundo infinito de atracciones es un reflejo de ese mundo cósmico del que nos habló Einstein y que hoy se comprueba festivamente en la ciencia: Vivimos, nos movemos, existimos gracias los ‘campos gravitacionales’, fuerzas invisibles de atracción que ,mantienen la armonía de los seres celestes como nuestro pequeño mundo, nuestro sistema solar y los cien mil millones de galaxias  parecidas a nuestra pequeña galaxia madre o Vía Láctea.
En una escala modestísima todo lo que en este mundo nos atrae  comenzando por la empatía, la simpatía, y el amor es reflejo de esa maravillosa atracción celeste…  
¡Gracias amigo y maestro  Albert!


martes, 9 de junio de 2015

Colores de nuestra casa

En los momentos y días de alegría como en los de tristeza, pérdida y depresión es de gran ayuda recordar nuestro espacio  y nuestro tiempo en el cosmos  y en nuestro pequeño planeta azul. La historia que nos precede comenzó hace 13,700 millones de años con la gran explosión  -Big Bang-  que se parece a una gran roca que explotó y se convirtió en millones y millones de partículas que por la fuerza misma fueron proyectadas al espacio y comenzaron un proceso de expansión y de evolución  dentro de un mar de fuerzas, energías e interacciones químicas como gases y líquidos. En el caso particular  de la formación de nuestra amada Tierra la historia es más reciente ,unos 4, 500 millones de años. Las llamadas rocas son curiosamente seres que evolucionan y se transforman por la acción de las condiciones ambientales. La tierra ha tenido su etapa negra de basalto , su etapa azul de los océanos en formación, su etapa gris  de granito,  su etapa roja  de la fotosíntesis y oxidación , su etapa verde de la biósfera  -aparición de plantas, animales y humanos pensantes que aparecimos hace unos 150 mil años, es decir, hace un pestañeo en el tiempo- la etapa blanca  o ciclo de nieve  e invernadero. De ahora en adelante este proceso no se detendrá hasta que nuestro sol se apague  -entropía-   y ese día o final del gran juego será dentro de unos 5 mil millones de años.  De tal manera que, más que decir “salvemos al planeta” hay que decir y hacer un salvemos la vida humana y las formas de vida de las consecuencias que nuestras acciones depredadoras están causando. Dicho en términos más sencillos: el enemigo no está fuera de nuestro pequeño planeta ni habita en un punto lejano de nuestro sistema solar y galaxia. El enemigo está en nuestra casa y somos nosotros mismos con nuestro atolondrado e irresponsable estilo de vida ¿Estaremos a tiempo? Ruego para que no le demos la vuelta a este punto.   El planeta seguirá con y sin nosotros en los próximos miles de millones de años y otras formas de vida también, pero nuestra familia humana puede  desaparecer más rápido de lo que imaginamos.[1]




[1] Inspirado por los escritos del gran Robert Hazen.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Un olvido





Para John Locke todo giraba en torno al lugar que el ser humano ocupaba en el cosmos. Su potente razonamiento no exento de sensibilidad llegó a establecer una sabia afirmación: “Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.”
[1] Los humanos solemos echarle la culpa de nuestros descarrilamientos, extravíos y fracasos a las circunstancias. ¿Qué son las circunstancias?   Son condiciones  de diverso tipo y no hay que confundirlas con las determinaciones que nos rodean.




[1] John Locke

jueves, 20 de junio de 2013

Pastor de estrellas






Hay cielos venturosos en nuestro mundo  para la visión nocturna de las estrellas. Entre ellos destacan los cielos cordilleranos andinos  y los cielos de nuestros desiertos. Unos por su altura otros por la sequedad del ambiente son propicios para esa ciencia, arte y placer indescriptible de asomarnos a ese mar cósmico sin orillas. Fue el doctor Parodi un amigo de mi padre, astrónomo y físico, quien despertó en mí este gusto por asomarme a nuestros cielos. Cuando me enteré de su partida, no dudé un segundo en imaginar que su presencia nos acompaña desde esas luces maravillosas, desde esos fueguitos como solía decir. El maravilloso poeta árabe Hazm de Córdoba[1] escribió hace once siglos unas líneas hermosas que son el mejor homenaje para este buen amigo  -que  habita en ese hermoso reino.
Pastor soy de estrellas, como si tuviera a mi cargo
 apacentar todos los astros fijos y planetas  / Las estrellas en la noche son el símbolo
 de los fuegos de amor encendidos en la tiniebla de mi mente / 
Parece que soy el guarda de este jardín verde oscuro del firmamento  /  Si Tolomeo viviera, reconocería que soy
 docto en espiar el curso de los astros.




[1] Abu Muhammad Alí Ibn Hozm o Hazm de Córdoba, España  994-1063 dC  2. De "Sobre las señales del amor "

domingo, 3 de febrero de 2013

Una visión de altura






La Tierra vista desde el Voyager
Desde hace unos cuarenta años los seres humanos estamos familiarizados con los viajes extraterrestres  realizados por cosmonautas y astronautas –según que fueran soviéticos o norteamericanos- Estamos familiarizados con las fotografías y videos del ascenso de los cohetes tripulados en medio de un fuego abrazador seguido de una nube de humo gigantesca y  a los pocos minutos todo se reduce a una estela blanca y fina en las alturas celestiales. Desde esas ventanillas,  los navegantes nos han mostrado un pequeño planeta azul cada vez más pequeño. Los satélites han fotografiado a nuestro hogar convertido en un microscópico puntito luminoso en medio de un mar poblado por millones de millones de fueguitos en medio de la gran oscuridad. Desde esas alturas y esas distancias, ¿qué son nuestros problemas, que son mis problemas?  -esos que, de cuando en cuando, me abruman. He aquí una ventaja  de tales intrépidas navegaciones: me ayudan a redimensionar mis problemas y la importancia que les suelo dar. Cuando me reubico en esa escala, termino con una sonrisa dibujada y los nubarrones, las altas mareas de mi vida vuelven ,como por conjuro, a tomar niveles de serenidad. Esto podría llamarse una visión de altura.