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sábado, 30 de abril de 2011

Vivir en la Tierra

La pequeña nave terrestre en la que navegamos en los mares siderales  nos permite tener, de vez en cuando, una mirada distendida en esas infinitudes de tiempo y espacio. Pero pronto volvemos a sumergir la cabeza, los pensamientos y sentimientos en las cotidianidades de la vida donde perdemos de vista el gran escenario en el que navegamos. Esta pérdida y olvido de la perspectiva nos lleva a percibir nuestros problemas humanos de convivencia, especialmente, como montañas insalvables y por eso nafragamos.Guardo gratitud a quien escribió sobre qué es vivir en esta nave: Vivir en la tierra es caro pero ello incluye un viaje gratis alrededor del sol cada año.[1] Así que para todos quienes han abrigado el deseo de hace un viaje al otro lado del planeta o simplemente a Europa, recodemos que desde que el mundo da una vuelta diaria sobre su eje … estamos en viaje.




[1] Inspirado por un Bloguero anónimo de Twitter,2011

martes, 15 de marzo de 2011

Como peces


En este mundo con escasa o gran erudición los humanos hablamos, opinamos, alabamos y despotricamos sobre ideas, personas y creencias. Los humanos somos dados a establecer nuestros puntos de vista sobre cómo esta y cómo debiera ser nuestra vida social en el mundo. Al mismo tiempo y en la dimensión macro cósmica casi nada sabemos de nuestro origen ni de las medidas y distancias asombrosas de nuestro universo. Allá, arriba, todo nos sobrepasa en su grandeza. Aquí abajo, en la tierra, nos ahogamos en las ansiedades, angustias, enojos y frustraciones de nuestras pobres vidas. Quizá por todo esto es pertinente recordar que un día el buen Einstein detenido ante una pecera se preguntó: ¿Qué conoce un pez acerca del agua en la que nada toda su vida? Así nosotros, ¿qué sabemos de esta vida-pecera en la que transcurrimos por unos momentos…?

sábado, 7 de agosto de 2010

Edificio con ochava y rayuela


Desde siempre me han intrigado los edificios clásicos con ochava, es decir aquellos que cuenta con una planta baja y siete pisos rematados por una cúpula .Estos hermosos edificios solía levantarse en las esquinas de las amplias y arboladas avenidas. Los pisos están conectados por una escalera de caracol. Las miradas interiores de los departamentos confluyen en el vacío que tiene, en el fondo, un patio donde suelen jugar los niños durante el día, enamorar los adolescentes de noche o y los viejos juegan a la baraja los domingos por la tarde. Me asomo. Me asombro. Ahí están dos niños de pantalón corto, botines y camisas abrigadas, juegan a la rayuela mientras se arrinconan las hojas otoñales que han descendido a ese patio, su última morada. Ellos gozan de su ascenso al Cielo, de brinco en brinco, mientras en el primer piso el viejo profesor se lleva una taza de humeante expreso a los labios con fino temblor y en el segundo suena la olla exprés que está cociendo lentejas. El tercer piso tiene unas cortinas, como niebla del puerto, y deja elevarse hasta los cielos, las notas del amor de una pareja, en el cuarto piso está un bebé que suda fiebre en su cuna. En el quinto las ventanas, de par en par abiertas, exhalan aroma a ropa recién lavada y planchada. El sexto es el de una anciana que retira las hojas secas de su geranio y en el séptimo vive un viejo colega y su mujer en fotografía –pues aunque ella hace siete años que murió- sigue ahí. Su invitación me ha permitido ver el horizonte de azoteas con mil historias, el Rio de la Plata lento y rumoroso y la intimidad confluyente de las miradas en ese pequeño patio de cuatro por cuatro donde aún siguen dos niños de pantalón corto, botines y camisas abrigadas, juegan a la rayuela mientras se arrinconan las hojas otoñales que han descendido a ese patio, su última morada y están a unos segundos de llegar al Cielo…



lunes, 21 de junio de 2010

La tierra de uno

Desde que el ser humano apareció sobre este mundo ha vivido, sobrevivido, vagabundeado, ha sido trashumante, ha huido, ha sido desterrado, exiliado, ha migrado por ganas, por hambre, forzadamente, siempre de acá para allá, de sur a norte de oriente a poniente, del frio al calor. Nuestro desierto mexicano no es la excepción. Esta es tierra de migrantes, de gente de paso, desde el profundo sur al lejano norte.Quienes dejan su tierra de origen llevan en el alma nostalgias, canciones de sus pueblos, cuentos de su infancia, en pocas palabras la tierra de sí mismo, la tierra de sus padres. Una mujer que amó a su pueblo, escribió bajo el título de Serenata para la tierra de uno

Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.



 -Inspirado por Maria Elena Walsh

jueves, 4 de febrero de 2010

Un punto de luz azul pálida

En 1990 cuando la sonda Voyager 2 (Viajero 2) estaba a punto de dejar a Neptuno para internarse en su gran viaje cósmico fuera del sistema solar, giró su cámara fotográfica por última vez y tomó una fotografía de la Tierra a 6000 kilómetros de distancia la cual se vio cómo un pálido punto de luz azul sobre el telón de la noche. Cada vez que pensamos en nosotros, en nuestra exagerada importancia y en los hechos humanos, nos ayudaría recordar que somos parte de un microscópico granito de arena, la Tierra, y que ésta forma parte de la inmensa playa de arena cósmica. Pese a ello y más allá de nuestras alegrías y angustias toda la historia humana cabe en este pequeño planeta, no tenemos a dónde ir y además es el único lugar que alberga vida hasta ahora. Esta es la mirada de mis ojos en este día cuando un año, niño nuevo, comienza a respirar, aquí en la Tierra.