Mostrando entradas con la etiqueta Ignorancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ignorancia. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de agosto de 2016

Conocer y conocernos

Cuando estamos enojados,llegamos a decir: "...eres un animal, te comportas como una bestia...
Por otro lado elogiamos que tenemos libertad, o libre albedrío y eso nos hace diferentes a todos los demás seres vivos y nos pone en la cúspide de la evolución, pero olvidamos que lo anterior es cierto si de veras empleamos nuestra libertad correctamente. 
El panorama  de nuestra historia nos desmiente con frecuencia: comenzando por la guerra y las guerras interminables.
Nos expresamos de los animales como si fueran despreciables pero en el fondo los envidiamos. Pienso en  D. Wilson: "... el hombre es capaz de cualquier cosa: mentir, engañar, matar. El perro, sin embargo,  en todas las circunstancias actúa fiel a lo que es y esa congruencia la envidiamos" El drama humano de nuestra libertad sigue resumido en : "hago el mal que no quiero y no hago el bien que veo"

martes, 6 de mayo de 2014

La rana

GPH
La rana en el fondo del charco no sabe nada del tamaño del mar... así dicen algunos viejos rancheros de nuestro desierto.Esta es una observación de largo alcance pues señala que todo ser conoce algo e ignora mucho sobre su realidad. Los humanos no estamos exentos de esta observación pues no todos tenemos la misma percepción de la realidad sea en longitud,altura,profundidad,extensión. Poco sabemos sobre nuestro origen y menos sobre nuestro destino,


martes, 26 de noviembre de 2013

Cuatro piedras en el camino



Desde que aparecieron nuestros ancestros en este hermoso planeta descubrieron que había un “más allá”, del río, de la montaña, y del mar. Se dieron a la tarea de explorar los grandes llanos, escalar montañas y estudiar cómo llegar a la otra orilla de los ríos ,lagos y mares hasta que el mundo fue perdiendo sus misterios y se volvió conocido y familiar en buena medida. De manera similar pero en el campo del desarrollo de nuestra consciencia y en el campo de nuestro desarrollo personal y comunitario hay cuatro grandes desafíos o piedras en el camino, que hemos de superar para alcanzar la “otra orilla” de la vida : 1. La Ignorancia en el conocimiento de nuestra mente.  2. El Orgullo  -sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás pariente de la altivez, altanería, arrogancia, vanidad. 3. La Vergüenza, un sentimiento causado por  alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante.  4. El Miedo que es una  sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal, sea real o imaginario.




sábado, 2 de noviembre de 2013

Desconocer y conocer




Los capitanes de barco y de las aeronaves no sólo saben conducir y operar su nave y trazar el rumbo sino que también entienden el funcionamiento y las partes que tiene su nave. Ese conocimiento les ayuda en caso de necesidad y como precaución. Por lo contrario los pasajeros suelen desconocer todo el trabajo y los conocimientos del capitán y se ponen en sus manos con una fe ciega y confiada. En el plano personal sucede algo parecido. Hay gente que vive simplemente pero ignora cómo trazar el rumbo de su vida y seguirlo y como es el funcionamiento correcto de su cuerpo, de su mente y emociones y no sabe qué hacer cuando se levantan las olas de las confusiones y los estados emocionales alterados de su vida. Hay diferentes niveles de ignorancia y de conocimiento ,con resultados diferentes. Por lo dicho es de gran valor que tengamos en alto aprecio el ser sabios conocedores y guiadores de nuestra vida para que esta no se extravíe y llegue a buen puerto junto a las vidas de todos aquellos que más directamente dependen de nosotros. Aunque la verdad es que la humanidad es una sola y todo lo que hagamos pequeño o grande repercute en el conjunto de alguna manera ,tarde o temprano. Una gran ayuda es recordar la sabiduría búdica que dice:Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Ignorar


Hay historias sobre cómo será el fin del mundo entendiendo que la historia se cuenta sobre lo pasado y no sobre lo futuro. Pero también tenemos historias sobre el origen del mundo que señalan al nacimiento del cosmos, de las galaxias y recientemente cómo nació nuestro pequeño planeta. Pues bien, pasaron años, muchos años antes de que este planeta nuestro albergara a las diferentes formas de vida entre las cuales está la llamada vida humana caracterizada por la autoconsciencia, la libertad la responsabilidad y la habilidad para diseñar el propio camino de la vida. Desde esos tempranos tiempos los seres humanos nacimos con nuestras peculiaridades que no compartimos con ningún otro ser vivo como plantas, reptiles, peces etc. Una de estas peculiaridades la registró una pequeña niña en su diario mientras vivió los últimos días de su corta vida y dijo lo siguiente: Desde que la vida empezó, la regla se estableció: ¡Nuestras faltas ignoramos, las del prójimo aumentamos [1]



[1] Ana Frank

martes, 15 de marzo de 2011

Como peces


En este mundo con escasa o gran erudición los humanos hablamos, opinamos, alabamos y despotricamos sobre ideas, personas y creencias. Los humanos somos dados a establecer nuestros puntos de vista sobre cómo esta y cómo debiera ser nuestra vida social en el mundo. Al mismo tiempo y en la dimensión macro cósmica casi nada sabemos de nuestro origen ni de las medidas y distancias asombrosas de nuestro universo. Allá, arriba, todo nos sobrepasa en su grandeza. Aquí abajo, en la tierra, nos ahogamos en las ansiedades, angustias, enojos y frustraciones de nuestras pobres vidas. Quizá por todo esto es pertinente recordar que un día el buen Einstein detenido ante una pecera se preguntó: ¿Qué conoce un pez acerca del agua en la que nada toda su vida? Así nosotros, ¿qué sabemos de esta vida-pecera en la que transcurrimos por unos momentos…?

miércoles, 16 de febrero de 2011

Día y noche

Para nosotros la vida se divide en día y noche. De día solemos sentirnos seguros y cómodos. Hemos aprendido, por otro lado, que la noche es sinónimo de inseguridad y miedo, aunque la noche por sí misma es sólo eso, noche, como el día es día. De aquí que desde niño me inquietaba imaginarme que sería para los árboles, las aves, los caballos y los perros el que viniera la noche y transitaran por ella. Entre todos los seres vivos me quedo con los árboles. Los árboles grandes, medianos y pequeños ignoran nuestros miedos e insomnios nocturnos y mientras sus raíces y sus ramas conversan, duermen ahí muchos pájaros que encuentran el cobijo en ese follaje materno.







viernes, 29 de octubre de 2010

Dormidos y despiertos

Pareciera ser que en el proceso de maduración humana, como se da en la naturaleza, en las frutas, nuestro ser se manifiesta contradictorio. Cuando somos niños nos fascina el descubrimiento del mundo exterior y esa fascinación se extiende a la adolescencia y a la juventud y casi llegamos a considerar que la exterioridad es toda la realidad y la realidad sólo está en la exterioridad. Pese a ello hay momentos en la vida ,particularmente las grandes emociones y sentimientos así como las pérdidas, enfermedades y otras vivencias que nos conducen calladamente al más grande de los descubrimientos que podemos hacer: introducirnos en el gran territorio de nuestra interioridad, en sus vastas llanuras, en su altas cimas en su profundas y abismales simas. Sabedor de todo esto Jung nos deslizó brevemente esta certeza: Quien ve hacia afuera sueña, quien ve hacia adentro despierta. Sumado a este pensar recuerdo que en la universidad descubrí que el uno de los pocos propósitos que tenemos en esta vida, sea larga o corta, es despertar. Son muchas las confluencias de hombres y mujeres sensibles y sabios que han pasado por este mundo. La ignorancia, vivir de espaldas, es pasar la vida dormidos ignorando quiénes somos realmente y para qué nos tocó llegar a este mundo temporalmente. Jung con Sócrates y ambos con Buda se dan la mano en esta tarea fundamental: despertar