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lunes, 7 de noviembre de 2016

Dilema

Nuestra mente se entretiene en los  'dilemas ' 
como voy o no voy,
subo o bajo,
hago o no hago. 
Hay un dilema clásico entre 
'decir y hacer'  y 
le agradezco a O.Wilde 
su recordatorio: 
' El más pequeño acto de bondad 
es más valioso que la más grande 
intención ' 

martes, 8 de julio de 2014

Cruzar o no cruzar el Rubicón



GPH
Cruzar o no cruzar el río Rubicón (cuyo nombre deriva del color parecido al Rubí por las arcillas de su lecho)  fue el dilema de Julio César. Lo cruzó con su ejército diciendo en voz alta: ¡La suerte está echada! –Alea jacta est-  Fue una aventura intrépida y riesgosa. De su lado estaba el territorio romano ,del otro lado la Galia. Cruzar  significaba enfrascarse en la guerra.  Con este antecedente del combate el entrenador Sabella de Argentina se refirió al partido ganado ante los belgas. Hemos cruzado el Rubicón. Veremos que nos espera ahora. Lo que está en la otra orilla es el combate futbolístico con Holanda. Más allá del resultado en goles, me llama la atención cómo las gestas de los valientes pasan a la historia y son inspiradoras para nuevas aventuras en otros campos como es el fútbol. Pese a todos los avances las guerras y los partidos de fútbol se planean pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Se dice que la guerra es un arte como el fútbol y no una ciencia pues casi todo puede suceder y esa es la constante. Los partidos “más seguros” terminan a veces en un fiasco impensable noventa minutos antes. Lo que queda de este recuerdo es que estando ante el Rubicón o lo cruzas o no lo cruzas, lo terrible es quedarse a la mitad del río.





sábado, 28 de septiembre de 2013

Seguridad y libertad






Lo que llevamos andado en el siglo 21 gira en torno al tema de qué tipo de sociedad queremos hacer y ser. Si de sociedades se trata hay para todos los gustos siendo una de las más cotizadas la sociedad anónima donde se juntan los dineros y se desconocen los nombres para el vulgo. La llamada sociedad mundial lleva mucho tiempo como rehén de un dilema esquizoide que se debate entre ¿quieres seguridad o quieres libertad? . El negocio de la seguridad se lleva una buena tajada de todos los bolsillos  –desde alarmas de todo tipo hasta guardaespaldas personales para los poderosos y  rastreadores satelitales subcutáneos para los potentados. El consuelo para  millones de seres humanos dice: el que nada tiene nada teme, nada pierde. En nombre de agudizar ese perverso dilema, las sociedades de la abundancia le apuestan a más seguridad aunque violemos  una y mil veces la libertad  y los derechos de los demás. Al cabo, es muy vieja la máxima de que el fin mío, justifica a mis medios .Y, mientras el mundo siga en ese dilema, seguirá ahondando en su demencia  -siendo que el buen Z Bauman anotó en su pizarrón algo que no queremos comprender y vivir:  “…No es posible ser realmente libre si no se tiene seguridad, y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad" Lo que hemos logrado hasta ahora es una sociedad de la vigilancia, una sociedad paranoica y del miedo y la gran industria de los sedantes, somníferos, ansiolíticos y narcóticos para calmar el miedo a vivir  -cuyo efecto de horas, asegura el consumo indefinido.


viernes, 19 de abril de 2013

Un dilema






Una característica especial de los seres humanos es que de cuando en cuando nos vemos sumidos en una situación dominada por el dilema. Una situación que hace difícil decidirse  entre A y B, entre esto y aquello. En el hermoso librito titulado Los Cantos del Pequeño Paraíso descubrí esta joya:

La flor
de la copa del árbol
¿la cortaré o la dejaré allí
para contemplarla?

La sabiduría del poeta desliza ante nosotros la consideración de este dilema -que no solo se aplica al mundo de las flores sino a nuestras relaciones interpersonales. Hay una invitación explícita para que meditemos en la fuerza de los verbos cortar y contemplar. Todo suele tener su pro y contra y un sentido velado que espera que lo de-velemos.


viernes, 16 de julio de 2010

Un dilema de estos tiempos

¿Cómo me ven? , ¿Cómo me veo? Son preguntas muy viejas y repetidas por quienes gustan de eso que llamamos verse bien. Aunque siendo sincero, he de decir que quienes se preocupan sólo por verse bien, serían más felices descubriendo la gran tierra del sentirse bien y de ser bien. Pero mientras eso pudiera suceder, lo común en estos tiempos es un dilema que se resume así: O como o no como. Si como, pierdo la línea y si no, el humor. Sólo si pierdo el humor no pierdo la línea, luego o pierdo el humor o la línea. Dije que este es un dilema de estos tiempos porque en esta parte del mundo hay comida en abundancia y hasta se tira y algunos seres hasta vomitan para cuidar de la delgada línea. En la otra gran parte del mundo, la gente se muere de hambre.