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lunes, 22 de febrero de 2016

Lo que recordamos




UNICEF.Young syrian refugee
Producto de las guerras del siglo 21 en el Oriente medio por el control del petróleo y del opio se ha desatado la marejada, el tsunami humano que se sintetiza con una palabra: refugiados.
Ancianos, hombres, mujeres, jóvenes, niños caminan cientos de kilómetros, cruzan el mar, los ríos, montañas, desiertos.
Entre sus pocas pertenencias, los jóvenes no se separan de sus teléfonos personales. La razón no es porque puedan hacer llamadas telefónicas sino porque el aparato guarda en su memoria las ultimas fotografías,música y video de sus seres amados que quedaron allá, de sus hogares, pueblos y patria.
¿Qué nos muestran? Campos verdes, puestas de sol, sus pequeños valles, el río que lo surca, nubes en lo alto, sus perros y caballos. Mundos dentro del mundo que se desmorona en pedazos .
Pese a ello buscan más allá de las oscuras nubes y del mundo salvaje  y se abrazan de la esperanza aunque saben que nadie les espera en su destino y que volver pese al dolor  no entra en sus planes.
Con sus variaciones sobre el mismo tema, esta caravana de tristeza no nos es ajena en la gran patria latinoamericana.




miércoles, 22 de octubre de 2014

Fosa común




Las guerras, las revoluciones, las dictaduras de izquierda, de derecha y de centro coinciden en su debilidad por las fosas comunes, para los hombres y mujeres comunes, por los más comunes delitos como querer: una mesa, trigo maduro, pan horneado por el trabajo digno, una familia con quién compartir el pan. Grandes comunes delitos que ameritan que ellos sientan debilidad por las fosas comunes.


domingo, 7 de septiembre de 2014

Las tres R




J Galtung Institute
Desde las figuras míticas de Caín y Abel con su desembocadura en el primer fratricidio de la humanidad hasta la violencia casi infinita en el siglo 2,1 tenemos un principio que se cumple puntualmente: violencia engendra violencia y violencia engendrada se reproduce  -como incendio en la pradera del desierto-  hasta hacerse pandémica, o viral. Llámese peleas entre hombre y mujer, padres e hijos, señores y siervos, patrones y obreros, gobernantes y gobernados hemos de preguntarnos por:

- Buscar la raíz del conflicto para ir a él y resolverlo.
- Trabajar en la reconstrucción  de   -los platos rotos-
- Trabajar la reconciliación de las partes en el conflicto[1]

Para pasar de un círculo vicioso de la violencia  a un círculo virtuoso  de la convivencia es indispensable vivir los tres pasos. No ir a la raíz es dejar intacto el problema. No reconstruir los platos rotos es quedarse con la herida abierta y la casa caída. No reconciliarse es acumular dolor, odio que es combustible listo para cualquier llama. Sea Ucrania,Palestina,Israel,Irak Afganistan,los Mapuches, los indígenas mexicanos o los afroamericanos  tenemos –con sus particularidades- violencias, que esperan urgentemente que demos los 3 pasos.




[1] Me inspiré por Johan Galtung, hombre de paz.

jueves, 30 de enero de 2014

La vida como un recreo escolar



Cuando estamos en silencio ante la vastedad del desierto surge la pregunta fundamental ¿a quién pertenezco, quién soy? Una respuesta breve, de raíz dice: soy de la tierra ,la tierra es mi patria miro al horizonte y aspiro al cielo fraterno.  Entonces, sólo entonces, se abre en el alma humana nuestra verdadera identidad. Las luchas a muerte,  desde los tiempos primigenios, se han dado para defender identidades parciales y limitadas en el espacio  -las propiedades- y en el tiempo  -pues todos los señoríos humanos pasan, los imperios se disuelven y el poderoso de hoy mañana es polvo en la historia.  Nadie es intrínsecamente lo que dice ser   ,por ejemplo en el tema de las nacionalidades, los apellidos y linajes y el grupo étnico y sus aspiraciones de superioridad. Todas esas características son frutos de mil y una circunstancias y por otras mil y una circunstancias desaparecen y desaparecerán. De ahí podemos concluir lo absurdo de las guerras fratricidas en nombre de la ideología política, grupo étnico, nacionalidad, religión o  ¡equipo de futbol! Este tema me conecta con aquella observación de Rainer María Rilke sobre nuestro vagabundeo, nuestro sobrevuelo rasante sin profundizar, nuestro devaneo intelectual sin ir a las raíces y nuestro cariño por el divertimento como actitud ante la vida, negando que hay cuestiones fundamentales:¿Es posible, que no se haya aún visto, reconocido, ni dicho nada verdadero e importante? ¿Es posible que haya habido milenios para observar, reflexionar y escribir, y que se hayan dejado transcurrir esos milenios como un recreo escolar, durante el cual se come una rebanada de pan y una manzana?


domingo, 24 de julio de 2011

Para allá vamos

El polvo que cubre a este planeta errante es el recordatorio de nuestro origen, ese Big Bang o gran explosión. Desde entonces tenemos pleito con el polvo del que venimos y al que vamos. Cierra la puerta, cierra la ventana, gritamos. ¡Que entra el polvo! Al polvo lo tratamos como a la basura, nos da asco como las moscas y le tememos como a un virus. Vernos empolvados nos recuerda nuestro próximo destino y nos enfurece. El polvo, huella finísima de nuestra galaxia hasta en el más recóndito lugar del planeta. Al polvo como a los malos olores se le comabte, no se le tiene la mínima consideración ni compasión. Aspira el polvo, sacude el polvo, limpia el polvo, barre el polvo. Una pseudo victoria, porque el polvo, calladito,vuelve y se posa como fino manto un minuto después. Pronóstico seguro: ganamos algunas batallas -siempre el pobre lenguaje bélico- pero la guerra la tenemos perdida. El polvo calladito se ríe de nosotros y de nuestras obsesiones pues será la sabana que nos envuelva para cuando nos convirtamos en unos cuantos granos mas de polvo y así listos y transformados seguiremos viaje por el aire para posarnos sabe dónde y sepan cuándo.