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jueves, 23 de abril de 2015

¿Dónde aprendemos?




Hay una vieja discusión sobre ¿dónde aprendemos mejor sobre lo que es la vida? Algunos estudiosos ,siguiendo a Hegel, opinan : “… aprendemos de la historia que nosotros no aprendemos de la historia”.
Otros estudiosos que están cercanos a la gente común y corriente como L.Boff opinan: “…digo que nosotros no aprendemos de la historia sino del sufrimiento”  
 A mi me parece  que el sufrimiento es un gran maestro que nos enseña tres cosas:  1. nadie lo desea.  2.El sufrimiento lo queremos erradicar cuanto antes de nuestras vidas.  3.Para no repetir el mismo sufrimiento hemos de escudriñar en las causas y todo eso es una tarea de acción urgente y presente.

viernes, 11 de abril de 2014

Esclavos y dueños

GPH
Nuestra gente del desierto es conocida por su modo de hablar y de conversar. Para el forastero suele parecerle un lenguaje "golpeado" seco,breve como código telegráfico. Pero para el buen observador todo eso es  el envoltorio   -como la cáscara dura  que cubre a la nuez  con un aroma y eco del desierto. La gente que ha vivido muchos veranos y otros tantos inviernos es ,por lo general, buen discípulo y hasta maestro en estas tierras. Así que cuando de decir palabras se trata, casi siempre está a flor de labios la palabra justa y sentenciosa.Me tocó escuchar  una de esas perlas a Don Carlitos cuando le dijo a  su nieto que ingresaba a la universidad:  No se olvide 'mijo' es usté  esclavo de sus palabras pero dueño de sus silencios, adminístrelos bien.

domingo, 30 de marzo de 2014

Caminar despacio...

GPH
La gente de nuestro desierto aprende a caminar, aprende a correr. Pasa el tiempo, nos hacemos viejos y caminamos lentamente pero el buen talante interior no nos abandona. Recordamos en cada paso la palabra de nuestros padres:  La luna camina despacio pero atraviesa el mundo...

sábado, 8 de junio de 2013

Milagro







En un pueblo olvidado y en una familia olvidada nació un niño con un ojo tuerto y como así de natural se vivió, nunca le llamó la atención. Pero llegó el día de asistir a la escuela y despertó a la vivencia amarga de ser objeto de la burla de sus compañeros con el clásico uno, dos, tres, tuerto es. La madre le pidió un milagro a la Virgen de San Juan de los Lagos para que  las gente fuera piadosa con su niño y se compusiera. Estando en el atrio del santuario a punto de partir de vuelta a su casa,  sucedió que una chispa de un fuego artificial impacto en el ojo sano del niño dejándolo ciego. El niño y la madre agradecieron a la Virgen  el milagro pues en este mundo ser tuerto es una amargura sin fin sujeto a burlas mientras que ser ciego atrae la ayuda de los demás, su comprensión y respeto.[1]








[1] Inspirado por el célebre cuento Parábola del joven tuerto  (El Diosero) del antropólogo mexicano Francisco Rojas González, cuentista, Premio Nacional de literatura 1944; 1904-1951.

viernes, 25 de enero de 2013

Café y humo



La gente en nuestro desierto, lo sabemos bien, es sobria como el paisaje, llana y sentenciosa -fruto de observar largamente, meditar largamente, vivir calladamente. Nos preguntaremos ¿a qué se deben esos rasgos?. En buena medida es una respuesta a las grandes distancias y silencios del paisaje. Desde hace siglos, los primeros pobladores tenían sus casas retiradas o sólo en pequeñísimos poblados. Así lo requería una vida agrícola y ganadera organizada en torno a los  ranchos. Cada ser  humano tenía a su disposición largas horas para las caminatas, la crianza de los animales, las siembras y todo cesaba al caer el sol. Se encendía el fogón de la casa o la fogata al aire libre y pasaba de mano en mano el café, el tabaco y el tiempo callado. De ahí  se resume todo en una frase sabia: Nada es eterno. El café se enfría, el humo se disipa, el tiempo pasa y la gente cambia.[1]






[1] - Inspirado por Frases Sabias de un amigo tuitero.